Macarons de limón con crema de chocolate blanco y limoncello

 

Como buena navarra, soy de lo mas cabezona. Así que aunque es algo que se me resiste, sigo una y otra vez probando recetas e intentando conseguir que me salgan bien los macarons.

Y después de que mi sobrina Sandra me trajese, en navidades, de su viaje a Paris unos macarons de Pierre Hermé estoy loca por conseguir algo parecido…aunque dudo que lo consiga algún día.

Estaban espectaculares, dabas un mordisco y se te llenaba toda la boca de sabor, la textura… eso que se le ocurrió meter la bolsita preciosa con mis macarons maravillosos toda apretujada en la mini maleta con sus millones de toneladas de ropa. Pa matarla vamos…

Conclusión, planear un viaje a Paris para  volver a probar los macarons del que dicen es el mejor pastelero de toda Francia. Y aprovechar para llenar mi cocina de mil artilugios maravillosos que aquí no encuentro…

Este es uno de mis últimos intentos, inspirado en una receta que encontré en  retro cake

 

Macarons de limón con chocolate blanco al Limoncello

Ingredientes:

  • 140 gr. de harina de almendra (almendra molida)
  • 250 gr. de azúcar glas
  •  25 gr. de cacao en polvo
  • 100 gr. de claras de huevo, a temperatura ambiente.
  • Colorante en gel de color amarillo
  • Zumo de limón

Mezclamos la almendra, el cacao y el azúcar glasé, tamizamos. Debe quedar fino, sin grumos.

Batimos en un bol 50 gr de claras  hasta que queden blancas y espumosas con ayuda de un chorrito de limón, no se deben montar del todo. Subimos la velocidad y las levantamos justo hasta el punto en que están blancas y flexibles, pero si formamos un pico se baja un poco. Si las levantamos demasiado, la textura del macaron se estropea. Añadir el colorante en gel en este paso.

No hagáis como yo y echéis medio bote porque en vez de amarillos os quedaran naranjas… una pena.

En un bol más pequeño tamizamos y batimos con  las varillas la almendra, el cacao y el azúcar glas  y los añadimos  de forma envolvente, en tres tandas a las claras montadas. Añadir ahora el resto de las claras y seguir removiendo de forma envolvente.  No tenemos que preocuparnos de si las claras se bajan, debe quedar una textura macaroné, es decir, que la masa no esté ni muy líquida ni muy dura para cuando hacemos las bolitas.

 

Con la ayuda de una cuchara poner la mezcla en una manga pastelera con una boquilla lisa redonda. Yo utilizo un kit para hacer macarons que me regalo mi niño en el que viene una manga y un tapete de silicona. Si no se puede utilizar papel de horno. Le hacéis con un rotulador unos círculos del mismo tamaño como guía y lo colocáis dado la vuelta sobre la bandeja del horno.

Si quedan picos es el momento de retirarlos. Le damos unos golpes a la bandeja para ayudar a bajar la masa y eliminar las posibles burbujas de aire.

Dejamos reposar los “macarons” durante unos 45 minutos. Parece ser que el tiempo de reposo hace que la superficie se seque y quede más durita y crujiente y garantizamos que les salga su característica corona o pie en la base.

El horneado es fundamental, sin ventilador y con el horno precalentado a 140 grados. Es importante que no se haga vapor, asi que si vuestro horno no tiene chimenea o salida de aire, podéis dejar la puerta un poco abierta con la ayuda de un tenedor. Unos 12 o 15 minutos serán suficientes.

Dejamos enfriar sobre una rejilla a temperatura ambiente hasta que se despeguen. Es importante no ser impacientes y esperar a que tanto los macarons como el relleno estén fríos, sino se estropean y reblandecen.

Para el relleno de crema de Chocolate Blanco al Limoncello:

  • 80 gr de chocolate blanco al 35%
  •  160 gr de nata al 35% de MG (nata de montar)
  • Un poco de licor de Limoncello
  • un par de gotas de esencia de limón

Ponemos el chocolate con la nata unos segundos en el microondas y, cuando esté caliente la nata (el chocolate no estará derretido), removemos con una espátula  hasta formar una pasta homogénea. . Añadir un poco de licor de Limoncello a la crema y mezclar bien. Cubrir “en contacto” la crema con papel film transparente y enfriar en la nevera durante al menos 2 horas. Después batir  hasta obtener la consistencia de una crema untuosa para pasarla a una manga pastelera con boquilla lisa redonda.

Poner con la manga una nuez de esta crema sobre la mitad de las conchas y cubrir con otra concha de macaron del mismo tamaño. Presionar ligeramente sin aplastar.

Espero que los disfrutéis, a mi hijo le encantaron, se los comía de dos en dos…

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